IMI TEMPLO NUEVA VIDA
Versión Nueva Traducción Viviente
1 Hijo mío, presta atención a lo que digo
y atesora mis mandatos.
2 Afina tus oídos a la sabiduría
y concéntrate en el entendimiento.
3 Clama por inteligencia
y pide entendimiento.
4 Búscalos como si fueran plata,
como si fueran tesoros escondidos.
5 Entonces comprenderás lo que significa temer al Señor
y obtendrás conocimiento de Dios.
6 ¡Pues el Señor concede sabiduría!
De su boca provienen el saber y el entendimiento.
7 Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común.
Él es un escudo para los que caminan con integridad.
8 Él cuida las sendas de los justos
y protege a los que le son fieles.
9 Entonces comprenderás lo que es correcto, justo e imparcial
y encontrarás el buen camino que debes seguir.
10 Pues la sabiduría entrará en tu corazón,
y el conocimiento te llenará de alegría.
11 Las decisiones sabias te protegerán;
el entendimiento te mantendrá a salvo.
12 La sabiduría te salvará de la gente mala,
de los que hablan con palabras retorcidas.
13 Estos hombres se alejan del camino correcto
para andar por sendas tenebrosas.
14 Se complacen en hacer lo malo
y disfrutan los caminos retorcidos del mal.
15 Sus acciones son torcidas,
y sus caminos son errados.
16 La sabiduría te librará de la mujer inmoral,
de las palabras seductoras de la mujer promiscua.
17 Ella abandonó a su marido
y no hace caso del pacto que hizo ante Dios.
18 Entrar a su casa lleva a la muerte;
es el camino a la tumba.[a]
19 El hombre que la visita está condenado;
nunca llegará a los senderos de la vida.
20 Por lo tanto, sigue los pasos de los buenos
y permanece en los caminos de los justos.
21 Pues solo los justos vivirán en la tierra
y los íntegros permanecerán en ella.
22 Pero los perversos serán quitados de la tierra,
y los traidores serán arrancados de raíz.
Versión Nueva Traducción Viviente
1 Alabaré al Señor en todo tiempo;
a cada momento pronunciaré sus alabanzas.
2 Solo en el Señor me jactaré;
que todos los indefensos cobren ánimo.
3 Vengan, hablemos de las grandezas del Señor;
exaltemos juntos su nombre.
4 Oré al Señor, y él me respondió;
me libró de todos mis temores.
5 Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría;
ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro.
6 En mi desesperación oré, y el Señor me escuchó;
me salvó de todas mis dificultades.
7 Pues el ángel del Señor es un guardián;
rodea y defiende a todos los que le temen.
8 Prueben y vean que el Señor es bueno;
¡qué alegría para los que se refugian en él!
9 Teman al Señor, ustedes los de su pueblo santo,
pues los que le temen tendrán todo lo que necesitan.
10 Hasta los leones jóvenes y fuertes a veces pasan hambre,
pero a los que confían en el Señor no les faltará ningún bien.
11 Vengan, hijos míos, y escúchenme,
y les enseñaré a temer al Señor.
12 ¿Quieres vivir una vida
larga y próspera?
13 ¡Entonces refrena tu lengua de hablar el mal
y tus labios de decir mentiras!
14 Apártate del mal y haz el bien;
busca la paz y esfuérzate por mantenerla.
15 Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno;
sus oídos están abiertos a sus gritos de auxilio.
16 Pero el Señor aparta su rostro de los que hacen lo malo;
borrará todo recuerdo de ellos de la faz de la tierra.
17 El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda;
los rescata de todas sus dificultades.
18 El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón;
él rescata a los de espíritu destrozado.
19 La persona íntegra enfrenta muchas dificultades,
pero el Señor llega al rescate en cada ocasión.
20 Pues el Señor protege los huesos de los justos;
¡ni uno solo es quebrado!
21 Sin duda, la calamidad destruirá a los perversos,
y los que odian a los justos serán castigados.
22 Pero el Señor redimirá a los que le sirven;
ninguno que se refugie en él será condenado.
Usamos cookies para analizar el tráfico del sitio web y optimizar tu experiencia en el sitio. Al aceptar nuestro uso de cookies, tus datos se agruparán con los datos de todos los demás usuarios.